Quizás sea prudente no mencionar sus primeros años, mi natalicio se produjo el año en que arribo al club y fue transferido antes de que realmente entendiera lo que significa el fútbol.
Ya de mas grande, mientras soñaba con vestir el manto sagrado, también empece a extrañarlo, mas allá de los premios que recolecto, de los goles que nos regalo y aquel gol a Polonia; lo empece a extrañar en el relato de mi abuelo y en los compilados (escuetos) con las actuaciones de los jugadores argentinos en Europa, que siempre reservaban algunos segundos para mostrarnos aquel uruguayo flaquito que despilfarraba calidad con la camiseta equivocada.
Como no iba a volver? si nueve años después, con los treinta y tres a cuestas, canto falta envido y regreso campeón invicto y goleador. ¿Como no iba a volver? Si la banda le queda pintada sobre ese corazón celeste que nos tiño el alma rioplatense. ¿Como no ibas a ser el Príncipe? Si te ofrecimos las llaves del reino y las rechazaste para no aburguesarte en el trono de la resignación. ¿Como no ibas a ser nuestro? Si nos diste la copa mas soñada, cuando ya nos habías dado todo.
¡Feliz cumpleaños Enzo querido!
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