viernes, 15 de noviembre de 2019

15 de noviembre de 1918 - El fútbol que (no) viví... y que yo siento.


El día en que naces la historia hace un quiebre, cada día que pasa es un recuerdo de emociones, olores y colores, pero para atrás no hay nada, con el tiempo intentas contagiarte de recuerdos ajenos, compartiendo un mate, un café o la vida misma, reforzás esas emociones con fotos y videos aunque  nunca alcancen a sentirse propias, buscas otros relatos, en otras personas, sin poder llegar a sentir la nostalgia vivida y los envidias un poco (mucho).
Siempre quise presenciar la maquina en vivo, en la cancha o con la radio pegada a la oreja, como me lo contaba mi abuelo, un domingo de verano, mientras bajaba la digestión de los tallarines de la abuela. No reniego de mi infancia, ni pretendo cambiarla, me gustaría haber vivido múltiples infancias, o al menos imaginarlas (recordarlas) vivamente entre olores y nimiedades.
Entre tantas fotos y textos de los libros que fui recopilando con los años, pude ir conociendo a los integrantes del quinteto. A Adolfo, el maestro, las crónicas de la época lo señalan como un gran estratega, un creador eximio con un potente disparo, un jugador completo que debuto en la primera de river con dieciséis años y se adaptaba a cualquier puesto de la delantera.
Los números fríos dirán que nació un viernes quince de noviembre de mil novecientos dieciocho, jugo doscientos setenta y ocho partidos con la banda, marco ciento treinta y un goles y conquisto diez campeonatos durante los once años que permaneció en el club. Y yo estoy seguro de que si tuviera al menos un mínimo recuerdo sobre aquellos años, jamas los habría contado.

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