miércoles, 20 de noviembre de 2019
20 de noviembre de 1932 - Bienvenido Bernabé
El campeonato argentino de primera división de mil novecientos treinta y dos, marco grandes hitos en el mundo riverplatense, la compra de Bernabé nos volvió millonarios y el tres a cero a independiente, en el desempate del domingo veinte de noviembre, abrió el sendero de las vueltas olímpicas en el profesionalismo, llegó tras treinta y cuatro fechas de paridad y con la contundencia de la profecia divina. Bernabé, Peucelle y Zatelli.
en treinta y ocho minutos liquidaron el campeonato, nos dejaron otros
sesenta y siete (Con los quince de descanso) de aperitivo, para intentar cocebir la gloriosa premonición
del futuro legado, cómo si sesenta y siete minutos
alcanzaran para comprender el orgullo de covertirse en el mas grande... lejos.
martes, 19 de noviembre de 2019
19 de noviembre de 1933 - El primero
Domingo de lujo en el barrio porteño de Recoleta, mas precisamente en Alvear y
Tagle, tras treinta y tres fechas, River llega al final del torneo
argentino de mil novecientos treinta y tres sin posibilidades de
campeonar y recibiendo al clásico rival puntero, y con algarabía por darnos la vuelta en la cara. El triunfo de San Lorenzo
sobre Chacarita, nos invito a la fiesta que inicio el gran Bernabé
(¡¿Cuando no?!) poniendo el uno a cero en los primeros minutos del
partido, diez minutos despues el Nolo
Ferreira pondría el dos a cero para regocijo de las almas
riverplatenses que abarrotaban las tribunas. El dos a uno de Cuello encontra, los ponía
a tiro del desempate contra San Lorenzo, pero la vida es
caprichosa, tras la lesion de Basílico, peleas y expulsiones, nueve contra
diez, el mortero de Rufino sellaría el primer triunfo millonario en
los superclasicos del profesionalismo con un contundente tres a uno,
igual que en...
lunes, 18 de noviembre de 2019
18 de noviembre de 1951 - Recuerdo
La infancia ocupa un lugar preponderante en nuestra adultez,
mediante recuerdos nos anima e impulsa con sensaciones de nostalgias
y alegrías que nos ayudan a combatir el estrés y las
responsabilidades de la vida. Los recuerdos, también, van tomando
relevancia con cada decisión que afrontamos, no recordaría mi
primera pelota, si no hubiera jugado con ella toda mi infancia.
Imagínense con nueve o diez años, algunos mas, algunos menos, también serviría al caso, despertándose un domingo de noviembre empapado en transpiración por culpa del calor sofocante de la ciudad de Buenos Aires. Imaginemos también que todos los domingos, después de un rápido baño, caminamos junto a la familia las siete cuadras que nos separan de la casa del abuelo, mientras charlamos sobre fútbol, mas precisamente sobre river, y el partido que escucharíamos en breve en la radio del abuelo, debatiendo formaciones y pronosticando una goleada, porque a esa edad, creemos que todos los partidos deberían terminar con goleada a favor.
El recuerdo de comer ravioles un domingo al mediodía, riendo entre todos y escuchando un partido rodeado por la familia millonaria, seria una emoción digna de revivir cuando las cosas se complican, ahora imaginemos que el domingo del recuerdo, es el dieciocho de noviembre de mil novecientos cincuenta y uno, imaginemos que al llegar a la casa del abuelo, no encontráramos la radio junto a la mesa como todos los domingos y en su lugar halláramos un extraño aparato con un vidrio cuadrado en el frente. Imaginemos la angustia por el desconcierto y la (Inmensa)emoción de aquel abuelo mientra nos explica lo que esta apunto de pasar.
Imaginen la alegría de ver por primera vez a Amadeo Carrizo poner el mantel, a José Ramos traer la fuente a la mesa, para que Norberto Yácono nos sirva los ravioles, escuchar el chiste de Lidoro Soria y retrucarle a Julio Venini la misma cargada de todos los domingos, pedirle un pan a Héctor Ferrari para mojarlo en la salsa como hacia Juan José Pizzutti. mientras Walter Gómez destapa el champagne y Angel Labruna acomoda las copas, imaginemos también, a Félix Loustau viendo el empate de Santiago Vernazza en el living de la casa del abuelo.
Imagínense con nueve o diez años, algunos mas, algunos menos, también serviría al caso, despertándose un domingo de noviembre empapado en transpiración por culpa del calor sofocante de la ciudad de Buenos Aires. Imaginemos también que todos los domingos, después de un rápido baño, caminamos junto a la familia las siete cuadras que nos separan de la casa del abuelo, mientras charlamos sobre fútbol, mas precisamente sobre river, y el partido que escucharíamos en breve en la radio del abuelo, debatiendo formaciones y pronosticando una goleada, porque a esa edad, creemos que todos los partidos deberían terminar con goleada a favor.
El recuerdo de comer ravioles un domingo al mediodía, riendo entre todos y escuchando un partido rodeado por la familia millonaria, seria una emoción digna de revivir cuando las cosas se complican, ahora imaginemos que el domingo del recuerdo, es el dieciocho de noviembre de mil novecientos cincuenta y uno, imaginemos que al llegar a la casa del abuelo, no encontráramos la radio junto a la mesa como todos los domingos y en su lugar halláramos un extraño aparato con un vidrio cuadrado en el frente. Imaginemos la angustia por el desconcierto y la (Inmensa)emoción de aquel abuelo mientra nos explica lo que esta apunto de pasar.
Imaginen la alegría de ver por primera vez a Amadeo Carrizo poner el mantel, a José Ramos traer la fuente a la mesa, para que Norberto Yácono nos sirva los ravioles, escuchar el chiste de Lidoro Soria y retrucarle a Julio Venini la misma cargada de todos los domingos, pedirle un pan a Héctor Ferrari para mojarlo en la salsa como hacia Juan José Pizzutti. mientras Walter Gómez destapa el champagne y Angel Labruna acomoda las copas, imaginemos también, a Félix Loustau viendo el empate de Santiago Vernazza en el living de la casa del abuelo.
domingo, 17 de noviembre de 2019
17 de noviembre de 1946 - Gracias a doña Rosa.
Dieciocho partidos, treinta y ocho goles y cinco apellidos que
aprendimos a pronunciar antes de saber decir "Mama" o
"Papa". Muñoz, Moreno, Perdernera, Labruna y Loustau; Los
caballeros de la angustia, los que preferían guardarse la pelota
un ratito mas para ellos antes que el rival la recupere sacando del
medio.
La maquina, que trascendió la frontera millonaria y se convirtió en ese ejemplo inalcanzable del fútbol que aspiramos ver, dio su ultima función un domingo diecisiete de noviembre de mil novecientos cuarenta y seis, en la cancha de San Lorenzo, donde Huracán hacia de local, con un empate que paso a segundo plano para los afortunados que fueron a ver un espectáculo mas y presenciaron el telón final, el nacimiento de la leyenda. Los imagino, caminando por la vida con la frente en alto y el pecho inflado por el orgullo, el honor, de regalarles los últimos aplausos.
La maquina, que trascendió la frontera millonaria y se convirtió en ese ejemplo inalcanzable del fútbol que aspiramos ver, dio su ultima función un domingo diecisiete de noviembre de mil novecientos cuarenta y seis, en la cancha de San Lorenzo, donde Huracán hacia de local, con un empate que paso a segundo plano para los afortunados que fueron a ver un espectáculo mas y presenciaron el telón final, el nacimiento de la leyenda. Los imagino, caminando por la vida con la frente en alto y el pecho inflado por el orgullo, el honor, de regalarles los últimos aplausos.
sábado, 16 de noviembre de 2019
16 de noviembre de 1988 - Una Polilla por Tucumán
El campeonato argentino de primera división de mil novecientos ochenta y ocho no arranco de la mejor forma para el equipo Millonario, el miércoles dieciséis de noviembre, por la onceaba fecha, River viajó a Tucumán con la ilusión de descontar los diez puntos que lo separaban del Racing puntero y alejarse de los puestos de vanguardia.
El decimotercero (River) y el decimocuarto (San Martín) se enfrentaron en La Ciudadela, donde el visitante se impuso por dos a uno (Goles de Jorge López para el local y del Polilla Jorge Da Silva y Abel Balbo para el visitante), y pudo traerse para Buenos Aires un triunfo que lo acomodaba en la mitad de tabla, de un torneo que nunca iba a conseguir protagonizar.
viernes, 15 de noviembre de 2019
15 de noviembre de 1918 - El fútbol que (no) viví... y que yo siento.
El día en que naces la historia hace un quiebre, cada día que pasa es un recuerdo de emociones, olores y colores, pero para atrás no hay nada, con el tiempo intentas contagiarte de recuerdos ajenos, compartiendo un mate, un café o la vida misma, reforzás esas emociones con fotos y videos aunque nunca alcancen a sentirse propias, buscas otros relatos, en otras personas, sin poder llegar a sentir la nostalgia vivida y los envidias un poco (mucho).
Siempre quise presenciar la maquina en vivo, en la cancha o con la radio pegada a la oreja, como me lo contaba mi abuelo, un domingo de verano, mientras bajaba la digestión de los tallarines de la abuela. No reniego de mi infancia, ni pretendo cambiarla, me gustaría haber vivido múltiples infancias, o al menos imaginarlas (recordarlas) vivamente entre olores y nimiedades.
Entre tantas fotos y textos de los libros que fui recopilando con los años, pude ir conociendo a los integrantes del quinteto. A Adolfo, el maestro, las crónicas de la época lo señalan como un gran estratega, un creador eximio con un potente disparo, un jugador completo que debuto en la primera de river con dieciséis años y se adaptaba a cualquier puesto de la delantera.
Los números fríos dirán que nació un viernes quince de noviembre de mil novecientos dieciocho, jugo doscientos setenta y ocho partidos con la banda, marco ciento treinta y un goles y conquisto diez campeonatos durante los once años que permaneció en el club. Y yo estoy seguro de que si tuviera al menos un mínimo recuerdo sobre aquellos años, jamas los habría contado.
jueves, 14 de noviembre de 2019
14 de noviembre de 2019 - Cita de jueves por la noche.
Un jueves distinto, alegre, con la emocion de saber que a la noche nos esperan ellos, ¿Que importa el calor, el estres o el trabajo, si el dia termina en compañia del mas grande?. No importa contra quien, ni por que, la cita es con river y los preparativos comienzan al abrir los ojos, por que lo merece, por que el orgullo es inmenso y la alegria interminable. Por eso el partido empieza cuando canta el gallo y termina el dia que volvemos a jugar, aunque la cita dure dos horas, la compañia es eterna.
Hoy volvimos a jugar una semifinal de copa, como hace poco frente a los primos, contra un Estudiantes que nos cerro los caminos y nos mezclo las ideas, pero se olvidaron de nuestra paciencia, y que tenemos un capitan que empuja como vos, como yo, como un hincha mas, con la de palo, atolondrado y con el primer tiempo comiendole los talones, nos regalo la primera sonrisa de la cita, esa que alivia tensiones y nos pone en sintonia tras un comienzo dubitativo.
El segundo tiempo fue mas de lo mismo, el gol de Pinola nos dio tranquilidad, pero la charla seguia espesa, ahogada por la humedad, frustrante por la imprecision, hasta Juanfer nos dejaba en el silencio incomodo de ver pasar los minutos sin tener la fluidez que nos admiro. Resignado, me pare para despedirte y mientras el partido se moria con la alegria de la clasificacion a una nueva final, me señalaste un corner; -mira, mandaron al arquero, como en Madrid; me susurraste, yo me sonroje y con los ojos te señale como el rebote le caia a Juanfer, como en Madrid; largaste una carcajada que escucharon hasta los muertos, cuando viste como lo habilitaba a Palacios, que corria solo, desde la mitad de cancha hacia un arco vacio, como en Madrid.
Dos a cero, la clasificacion a la decimoquinta final del muñeco y un deja vu a la noche mas hermosa, a casi once meses y tras mas de treinta años, sigo despidiendote con ansia de volverte a ver.
Hoy volvimos a jugar una semifinal de copa, como hace poco frente a los primos, contra un Estudiantes que nos cerro los caminos y nos mezclo las ideas, pero se olvidaron de nuestra paciencia, y que tenemos un capitan que empuja como vos, como yo, como un hincha mas, con la de palo, atolondrado y con el primer tiempo comiendole los talones, nos regalo la primera sonrisa de la cita, esa que alivia tensiones y nos pone en sintonia tras un comienzo dubitativo.
El segundo tiempo fue mas de lo mismo, el gol de Pinola nos dio tranquilidad, pero la charla seguia espesa, ahogada por la humedad, frustrante por la imprecision, hasta Juanfer nos dejaba en el silencio incomodo de ver pasar los minutos sin tener la fluidez que nos admiro. Resignado, me pare para despedirte y mientras el partido se moria con la alegria de la clasificacion a una nueva final, me señalaste un corner; -mira, mandaron al arquero, como en Madrid; me susurraste, yo me sonroje y con los ojos te señale como el rebote le caia a Juanfer, como en Madrid; largaste una carcajada que escucharon hasta los muertos, cuando viste como lo habilitaba a Palacios, que corria solo, desde la mitad de cancha hacia un arco vacio, como en Madrid.
Dos a cero, la clasificacion a la decimoquinta final del muñeco y un deja vu a la noche mas hermosa, a casi once meses y tras mas de treinta años, sigo despidiendote con ansia de volverte a ver.
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